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Para festejar los 80 años de Jean Claude Bernardet la Asociación Brasileña de Críticos de Cine, mas conocida como ABRACCINE, junto com el sello editorial PACO ,lanzan um libro perfectamente editado de 228 páginas acerca de la vida de este crítico de Cine célebre em el vecino país. Básicamente el libro propone retomar las reflexiones que críticos, investigadores y cineastas diretamente influenciados por Bernardet han realizado sobre el  más longevo teórico del cine brasileño.

A modo introductorio, se podría decir para el público uruguayo que desconoce  mayormente a éste colega brasileño, debido al fuerte aislacionismo que aún subsiste entre nuestros países, que desde la década de 1960 éste sujeto moderno dialogó ininterrumpidamente  com las principales tendências del cine Brasileño. Jean Claude Georges René Bernardet (nacido em la Bélgica, vivió em la Francia y a los 13 años se muda com la flia. al Brasil), publicó unos veinte libros y casi mil artículos y ensayos para diários y revistas. Pertenece a la generación de emigrantes europeos del siglo passado,  que trajeron contribuciones durables a el ambiente cultural del Brasil. La publicación está dirigida muy acertadamente  por dos maduros colegas nacidos en território lusitano em Sudamerica,la Dra. Ivonete Pinto  (alumnadirecta de Bernardet)y el periodista y crítico de cinema Prof. Orlando Margarido, ambos com uma extensa trayectoria en la militância cultural por un cine mejor tanto a nível nacional, regional, como internacional. El delicado trabajo busca mostrar la influencia que ha tenido la figura de Bernardet tanto en importantes nombres ligados a la realización cinematográfica (guionistas, diretores), como en figuras del mundo Universitario dedicado a la comunicación audiovisual ( hoy muchos exalumnos suyos dedicados a la investigación), y también en investigadores del celuloide tanto en Brasil, como em el exterior.
Entre las múltiples ideas que tientan a los organizadores sobre el pensamento de Jean Bernardet es la de “impacto”. Fantasía estética donde el choque de una molécula contra otra , genera uma tercera  diferente ,que es la verdaderamente inovadora. Un permanente juego dialéctico donde debemos confrontar toda ideación sobre el arte. Fue hasta no hace mucho em vida, um problematizador profesional, um crítico y teórico a favor  de la provocación constructiva. La extensa producción de este hombre  (baliza entre varias generaciones), que supo ponerse em ambos polos; tanto em el de la crítica como em el de la realización, es analizada minuciosamente, y desde muy diferentes encares y estilos por  quince autores del gigante país vecino. Ellos son em orden alfabético: Arthur Autran, Cristiano Burlan, Daniel Feix, Ismail Xavier, Ivonete Pinto, Kiko Goifman, Lúcia Nagib, Luciana Corrêa de Araújo, Luiz Zanin Oricchio, Maria do Socorro Carvalho, Mateus Araújo, Orlando Margarido, Roberto Moreira, Rubens Rewald e Tata Amaral. Cacá Diegues escribió el prólogo, José Geraldo Couto e Paulo Henrique Silva escribieron los textos de la presentación, de un libro que viene a costar unos $ 500 pesos uruguayos.

UN CRÍTICO QUE SE EXPONE Y LO EXPONEN OTROS

No es para nada común en nuestro medio nacional, que se escriba un texto escrito de más de 200 páginas, sobre un periodista  y catedrático especializado en cine. Más bien estos trabajadores  dentro de la cadena de realización audiovisual, son bastante odiados por tener que enjuiciar los films que otros hacen luego de años de sacrificio, y muchas veces poca recompensa. Pero sabio sería entender, que no es preciso ser un cineasta para entrar en la historia del cine. Tampoco necesariamente ser director de cine,  hay mucho otros roles dentro del equipo de filmación de gran valor, indispensables, como director de fotografía o sonido, porque no libretista-dramaturgo.  Aunque los críticos siempre entramos dentro del catálogo de los malos de la serie. Por ello parece muy rescatable el trabajo organizado por ABRACCINE, en el cercano Brasil,al celebrarse el año próximo pasado, más precisamente  el dos de agosto, los ochenta años de éste libre hacedor del arte séptimo, que más libros publicados tiene en su haber dentro del Brasil, relacionados directamente con el fenómeno cultural cinematográfico.  Eleva a la categoría de maestro a éste  “centurión combativo” que defendió la crítica, como parte activa de la elaboración de una cultura, conduciendo al espectador hacia la dirección  correcta  de lo que un film básicamente es,  con sus esperanzas,  pensamientos, deformaciones. Muchas veces advirtió  Jean Bernardet en su enfoque plural y sistémico que; “nuestros monstruos se encuentran  todavía en las favelas,  en los rincones de una clase media que se comporta ciegamente aspirando a una vida de valores que imagina son de la clase alta, desviándose así de sus verdaderos intereses “.

MILITANCIA CULTURAL  EN TODO ORDEN

En nuestro Uruguay parece poco conocida las múltiples actividades que mantiene la Asociación de Críticos Brasileños, no sólo elogiando a sus más veteranos criticones. Afiliada a la Federación Internacional de Críticos de Cine (Fipresci), esta asociación cultural sin fines de lucro creada en 2011 reúne actualmente a 100 miembros de 13 Estados, cubriendo  la laguna cultural dejada por los medios de comunicación, valorizando la crítica cinematográfica de una  manera más amplia. Con motivo de ello, el año pasado fue lanzado por otra editorial un libro llamado Los Cien Mejores Films Brasileros. Allí se reunían  cien ensayos redactados tanto por críticos como por otros actores culturales del medio, invitados a participar. Naturalmente que se desarrollan otras actividades también en relación con el cine, como premiar las mejores películas en los festivales de mayor relevancia dentro del Brasil, etc.  Si bien las comparaciones siempre parecen odiosas nuestro paisito con apenas tres millones trescientos mil habitantes (con suerte),  tiene una Asociación de Críticos de Cine con más de 80 afiliados, también afiliada a Fipresci, que se reinventó en el año 1983, existiendo antes del golpe de estado del año 1973 una especie de Circulo de la Crítica no demasiado bien formalizado. Frente a éste planteo cuantitativo tan desnivelado, uno no puede menos que pensar como un país tan pequeño, que no tiene industria audiovisual en todo el siglo XX, logra desarrollar en el siglo 21 tanta cantidad de pensadores sobre cine, y si son necesarios todos ellos, para nuestra menguada producción que recién se inicia hace unos 16 años con firmeza, a razón de 8 cintas promedio por año. Dejamos planteada la interrogante a nuestro amigo lector, y volvemos a nuestro libro de análisis en cuestión, no sin antes quedarnos con la duda de cuan teóricos parecemos ser los Orientales, rodeados de países de extenso territorio, con poblaciones que rebasan fácilmente los doscientos millones de habitantes, y más de 150 películas anualmente, amén de las producciones televisivas a full todo el año.

LA DESTRUCCIÓN DE BERNARDET

Tanta admiración en los ambientes periodísticos y académicos brasileños ha causado la figura de  éste inquieto hombre de la escena audiovisual, que hasta una película en sus últimos meses de vida se hizo del mismo. Es un hibrido entre varios géneros, algo inestable, como lo fue la vida y los múltiples roles que en ella adquirió nuestro Jean Claude venerado.
La misma aún no ha sido lanzada al mercado nacional,  y lleva como título el mismo que encabeza ésta parte de la nota. La vimos online como ahora se hace  de moda, gracias a la gentileza de nuestro colega el inquieto Orlando Margarido, quien intentó buscar un mayor acercamiento al texto escrito en portugués enviándonos éste documental con traducción al castellano. Lo cual me lleva a pensar que lo veremos en algún festival por estos lares prontamente. Ya se exhibió como pre-estreno internacional,  el pasado mes de agosto en el Festival de Locarno en las Europas, casi en simultáneo con la salida de éste libro que hoy presentamos con alegría. Se exhibió en una muestra denominada Historia del Cine, que reconocía a figuras del celuloide como Abbas Kiarostami, Alejandro Jodorowsky y al mismo Bernardet.  Fue dirigida por Claudia Priscila y Pedro Marques, escrita por su amigo personal como fue el Antropólogo Kiko Goifman, participando también en la producción y montaje.  Es un film de cámara intimista, en conexión directa  del libro, que hoy analizamos en exclusivo para  a todo el Uruguay .  En el  apreciamos, a un hombre sólo caminando por praderas llenas de cercos y torres de alta tensión en medio de la lluvia, sufriendo internaciones en hospitales (recordemos que Bernadet enfrentó al Aids hasta su muerte), dialogando en la intimidad de su casa sobre tópicos de permanente interés, alusiones a películas donde trabajó como actor a partir del año 2000, cuando comenzó a padecer de ceguera.  También  escuchando en soledad grabaciones  propias en viejos cassettes  -ahora casi de antaño –  como aquel personaje de otro europeo, Samuel Beckett, en  el monólogo teatral, La Última Cinta Magnética, que recrea su Yo mientras escucha lo que fue antes de Ser lo que ahora  “Es” y se busca allí en aquel pasado, para reconocerse.  El film crea el reflejo durante sus setenta y algo de minutos de duración, que el personaje nunca es él, aunque naturalmente siempre es él: moviéndose en el campo de la moderna “auto ficción”.  Tiene secuencias memorables como cuando Bernardet juega con unas mariposas ahogado  por ellas, o vagabundea con un carrito de supermercado  por las calles de San Paulo entre viaductos inhóspitos, desprolijo el  actor solitario.  O cuando vemos a Bernardet interpretar al padre del príncipe de Dinamarca,  el singular y codiciado Hamlet, de William…. Todas  secuencias  extraídas de films del  “gauchoportoalegrense” Cristiano Burlan, donde el famoso  sabio crítico se animó a actuar, y por lo tanto a ser  “criticado” por colegas y alumnos  sin condescendencia. No creemos,  que llegue a ser un film de culto esta ficción documentada o documental ficcionado,  pero si una curiosidad arriesgada, muy necesaria para la posteridad del pensamiento crítico sudamericano, bajando del pedestal intelectual al trabajador de las artes plásticas, humanizándolo, creando un testamento  visual que muchos operadores  del intelecto se merecen, y nunca tuvieron amigos con tiempo, dinero  y equipos para homenajearlo. Sin ir más lejos recordemos a nuestro entrañable amigo José Carlos Avellar (crítico, curador, investigador, ensayista y fotógrafo brasileño) fallecido de cáncer también el año próximo pasado. Una desgracia que en nuestra ROU casi nadie reparó de la muerte de éste gran divulgador del cine latino. Si viviremos distantes  intelectualmente de nuestros vecinos, cuando Montevideo apenas se encuentra a  solo 350 kilómetros de la frontera seca con La República Federativa.
Que diría de todo esto el autor de “Brasil  en tiempo de cinema “ (libro escrito en 1967 su primera publicación provocando reacciones en cineastas como Glauber Rocha), teniendo en cuenta su predilección por desmitificar la figura del cine de autor,  (contrario a la barra francesa de Cahiers du Cinéma encabezada por FrancoisTruffaut ), y apostando a la búsqueda de un cine popular brasileño, capaz de conquistar las grandes plateas de público. Muy probablemente se encuentra  contento en algún lugar del Cosmos, al haber podido poner una vez más su cuerpo ágil y frágil  al servicio del cine, ya en la temida vejentud, divino tesoro si es reconocida por los más jóvenes.

EL METODO BERNARDET DE ANALISIS CINEMATOGRÁFICO

Mucho se ha hablado de su forma de pensar lo cinematográfico, llevando a que discípulos intentaran copiarlo luego de haber sido seducidos por sus cuestionamientos. Pero luego de leer varias veces el libro en otro idioma  (con los problemitas nada menores que acarrea comprender una lengua  romance parecida a la nuestra más no igual), uno podría plantearse como en la psicoterapia psicoanalítica, si es la técnica la que cura o el vínculo con el sujeto la que lo hace. El  viejo axioma de la Psicología Profunda, parece tener cierta aplicación a la metodología que usaba éste complicado intelectual para acercarse al sujeto-objeto de sus obras, dialogando con ellas y junto a ellas, más que juzgándolas duramente, asumiendo luego una postura implacable con su sentencia. Bernardet con sus crónicas, siempre intentó, ser parte del proceso creativo de las obras que luego caerían en su fusta de análisis, máxime, si provenían del país donde transcurría su hipersensible existencia corpórea.
Como transcribe en su artículo del libro Bernardet 80, la Prof. LúciaNagib, en relación a confesiones que realizó el famoso cineasta Eduardo Coutinho, sobre un extraordinario ensayo que para él hizo el crítico Bernardet, acerca de  la película CABRA MARCADA PARA MORIR  del año 1984, enfatiza, que el crítico vio la película treinta veces, y estuvo docenas de horas pensando sobre la película, siendo un crítico que se inmola en el análisis  del film. Mucho tiempo después en el 2006  el  mismo director brasileño Coutinho, en una mesa redonda del innovador festival de documentales É TudoVerdade , admitió públicamente que el film recientemente mencionado de la década de los ochenta, era una respuesta cinematográfica a la cantidad de artículos que venía publicando Bernardet, sobre cinema desde hacía más de dos décadas.
Según la Dra. Ivonette Pintos coordinadora del libro, un maestro de la crítica no es aquel que elogia, es el que configura un conflicto para obtener una reflexión profunda. Citando a Bernardet dice más o menos que criticar es poner una obra en crisis. De una obra con otras obras, la relación del autor con la obra, creando en torno a la obra una red de palabras, inseguras, hipotéticas, sin la menor esperanza de llegar a una conclusión completamente valedera. Pero con el deseo de que ésta constelación de significados, pueda potenciar la obra detonando relaciones múltiples que la enriquezcan. Sin el menor interés de convencer ni al espectador, ni a su autor de algo en particular.
Finalmente y para terminar este extenso artículo en el ítem metodológico, sería útil agregar algunas enseñanzas que extrae el crítico  paulista y Psicólogo amante del futiboletambeinLuizZaninOricchio  (presidente de ABRACCINE  entre el 2011 y el 2015); entiende que para Bernardet el crítico de cine debe mantenerse abierto a la expresión de nuevas obras artísticas, y los valores de su grupo de lectores sin cuestionar los valores privados más íntimos de los mismos.
También que la obra sea considerada una experiencia artística pura, por lo cual no conviene condicionar al film con el mercado, o al contexto social, o al sistema de producción, o a la función social de la cultura. Que no se cuestione la sensibilidad, intuición y emoción como método. Los films nunca son neutros, tampoco las críticas. Los medios que los publican menos aún.
Zanin da a entender lo importante que fue la hibridez cultual para Bernardet, puesto que el mismo Brasil lo es, también destituido de su cultura original. Esto lo llevó a un continuo ir y venir dialéctico, a un constante movimiento, y pensemos amigos que: el movimiento es vida  y el Cine es fue y será  “el arte del movimiento”.
En la publicidad del diario siempre se dice que somos pocos pero fuertes, a pesar  agrego, de los 30 años de existencia. Debería expresarse  como  para éste caso muy fuertes; porque descubrimos gente que hicieron  mucho por tantos, siendo nosotros al redactarlo tan pocos.

Exclusivo diario La Juventud
F P

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